Dios seguía mis pasos

abril 28, 2010

Dios seguía mis pasos

Sigo aún con mi narración…, Por más que caminase yo por senderos apartados de Dios…, éste seguía mis pasos, Y también yo preparaba el camino a la gracia con actos de caridad naturales, que practicaba frecuentemente por impulso de mi temperamento altruista.

A veces entraba yo en la Iglesia, y entonces deseaba convertirme al Señor. Además, los dias en que cuidaba de mi madre enferma, a pesar del mucho trabajo de oficina, no me faltaron consuelos a mi espíritu, por parte de Dios.

¿Recuerdas? En cierta ocasión me llevaste a la capilla del hospital, en un intermedio de las doce. ¡Entonces sentí algo en mí y estuve a un paso de mi conversión porque lloré… Pero de inmediato, las diversiones mundanas irrumpieron de nuevo como un torrente contra la Gracia; y el grano se ahogó entre las espinas (Mt. 13,22).

Con aserto de que la religión es únicamente un sentimiento, como me repetían siempre en la oficina, eché al olvido también esta invitación de la Gracia, como tantas otras… En cierta ocasión, tú me reprendiste porque en vez de una genuflexión, sólo había hecho una desaliñada inclinación. Juzgaste esto como un acto de pereza… y no te diste cuenta de que yo por entonces no creía en la presencia de Cristo en el Sacramento.

Ahora creo en el, pero sólo, naturalmente, como se cree en un ciclón, al verse después los destrozos que ha causado. Y así me había forjado una religión a mi gusto.

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