Sigue diciendo el alma condenada

abril 28, 2010

Sigue diciendo el alma condenada

MARTA k. y tú habías conseguido me admitieran en la Asociación Católica de jóvenes…Debo decir, en verdad, que encontré bastante adaptadas a la moda parroquial las instrucciones de las responsables F y G… Los juegos eran divertidos y, como sabes, entré al poco tiempo en la sección de la directiva. Esto me agradaba y lo mismo las excursiones. Pero mis confesiones eran muy superficiales. No encontraba “nada” de que acusarme… Las conversaciones y pensamientos malos no tenían importancia para mí… Y para acciones groseras no estaba suficientemente corrompida.

Tú, en varias ocasiones, me decías: “¡Anita, si no rezas te vas a perder!”… Pues en verdad rezaba yo muy poco, y este poco sin ganas.

Te declaro que estabas en lo cierto… Todos los que se abrasan en el infierno, no han rezado nunca, o no han rezado lo suficiente, faltando a Misa, porque “no les apetece” , etc

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