La misión de los Ángeles

julio 9, 2012

Angeles

La misión de los ángeles

 

 

 

  • Dios ordenó que los ángeles asistiesen a los hombres para conseguir su salvación

  • Esta es la misión secundaria de los ángeles

  • Fueron enviados a ejercer su ministerio en tiempos de Jesucristo

  • Algunos son dedicados para custodia de los hombres

  • Cada hombre, bautizado o no, tiene asignado su ángel

  • Parece que cada colectividad tiene su ángel de la guarda

  • Nos libran de los peligros

  • Nos libran de todos los males

  • Nos proporcionan beneficios innumerables

  • También son enviados para otros fines

  • Dios ordenó que los Ángeles desempeñasen la función de asistir a los hombres para que consigan su salvación.

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He aquí que voy a enviar un ángel delante de ti, para que guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado” (Ex. 23, 20). “Que él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos” (Sal. 91, 11). ¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación? (Hebr. 1, 14).

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La misión secundaria de los Ángeles buenos es proteger a los hombres y velar por su salvación: “He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado” (Ex. 23, 20). “Mi ángel caminará delante de ti y te introducirá en el país de los amorreos” (Ex. 23, 23). Le dijo el ángel: “Partiré con él y o abrigues temor; sanos partimos y sanos regresamos a ti, porque la ruta es segura” (Tob. 5, 17).

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Acampa el ángel de Yahvéh: “En torno a los que le temen y los libra (Sal. 34, 8). Pero el ángel del Señor bajó al horno junto a Azarías y sus compañeros, empujó fuera del horno la llama de fuego, y les sopló, en medio del horno, como un frescor de brisa y de rocío, de suerte que el fuego no los tocó y les causó dolor ni molestia” (Dan. 3, 49-50). “Mi dios ha enviado a su ángel, que ha cerrado la boca de los leones y no me han hecho ningún mal, porque ha sido hallado inocente ante él (Dan. 5, 23).

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Los Ángeles fueron enviados a ejercer su ministerio durante la venida y permanencia de Cristo en el mundo.

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a) Para anunciar la concepción : “Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con su hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la Virgen era María” (Lc. 1, 26-27).

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b) Para comunicar a José el milagro: El Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José hijo de David, no temas tomar contigo a María tu esposa, porque lo concebido en ella viene del Espíritu Santo (Mt. 1, 20).

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c) Para alabar a Cristo en su nacimiento: “Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace» (Lc. 2, 13)”.

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d) Para aconsejarle a José su huida a Egipto: “Después que ellos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto…” (Mt. 2, 13).

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e) Para decirle a José que vuelva a Nazaret: “Muerto Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: Levántate, toma contigo al niño y a su Madre, y marcha a tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño” (Mt. 1, 19-20).

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f) Para servir a Cristo después de las tentaciones: Y he aquí que se le acercaron unos ángeles y le servían (Mt. 4, 11).

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g) Para agitar el agua de la piscina de Bezatá: “Porque el Ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquier mal que tuviera” (Jn. 5, 4).

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h) Para confortar a Cristo en su Pasión: “Entonces se le apareció un ángel venido del cielo que le confortaba” (Lc. 22, 43).

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i) -Para anunciar el mensaje de la resurrección: Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto de produjo un gran terremoto, pues el ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella. Su aspecto era como el relámpago y su vestido blanco como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: «Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho (Mt. 28, 1-6).

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Alguno Ángeles son dedicados por Dios para custodia de todos y de cada uno de los hombres:

 “El Ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos” (Gén. 48, 16).

 “¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación? (Hebr. 1, 14)”.

 

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Todos y cada uno de los hombres, estén o no bautizados, tienen asignado sus correspondiente Ángel de la guarda: “El Ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos” (Gén. 48, 16). “En el camino donde voy me han escondido un lazo” (Sal. 142, 4). Aclaración: En el orden de la vida humana, a todo el que marcha por camino desconocido o peligroso, se le acompaña para librarle de los peligros, y así en el orden angélico, parece congruente que a cada hombre, mientras camina por este mundo, se le asigna un ángel que el guarde y libre de los peligros. “¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación? “(Hebr. 1, 14). Aclaración. Al terminar la custodia de cada hombre por haber llegado éste al término de su vida mortal, parece que Dios no vuelve a encargar al mismo ángel la custodia de otro hombre y hay dos razones:

Que cada Ángel reina con su custodiado en el cielo.

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Que el número de los Ángeles es incomparablemente mayor que el de los hombres: En cuanto a los ángeles que fueron custodios de los condenados, nada sabemos de si Dios les encomienda la custodia de otros hombres.

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Cada colectividad tiene su ángel de la guarda: Así lo aceptan los teólogos y parece se deduce de los siguientes versículos de la Escritura: “El Príncipe del reino de Persia me ha hecho resistencia durante veintiún días, pero Miguel, uno de los Primeros Príncipes, ha venido en mi ayuda. Le he dejado allí junto a los reyes de Persia y he venido a manifestarte lo que le ocurrirá a tu pueblo al fin de los días” (Dn. 10, 12-14). Aclaración. El Príncipe de Persia aparece como uno de los Ángeles protectores de las naciones. Miguel es el ángel protector del pueblo de Dios, como consta en: “surgirá Miguel, el gran Príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo” (Dn. 12, 1).

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Los ángeles nos libran de los peligros corporales y espirituales. Efectos de la custodia angélica.

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1º –Los ángeles nos libran de los peligros corporales:

“Le dijo el ángel: Partiré con él y no abrigues temor; sanos partimos y sanos regresaremos a ti, porque la ruta es segura. Le respondió Tobit: Bendito seas, hermano.» Y llamado a su hijo le anunció: Hijo, prepara la cosas para el camino y emprende la marcha con tu hermano; que el Dios que está en los cielos os proteja allí y os devuelva a mí sanos; y su ángel os acompañe con su protección (Tob. 5, 17). También ahora me ha enviado Dios para curarte a ti y a tu nuera Sara. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor” (Tob. 12, 14-15).

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2º –Los ángeles nos libran de los peligros espirituales.

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a) ofreciendo a Dios nuestras preces: “Cuando tú y Sara hacíais oración, era yo el que presentaba y leía ante la Gloria del Señor el memorial de vuestras peticiones (…) Yo soy Rafael (…) (Tob. 12, 12).

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b) Incitando al bien con sus locuciones, el Ángel del Señor habló a Felipe diciendo: “Levántate y marcha hacia el mediodía” (Hch. 8, 26). Se puede afirmar que defienden a los moribundos contra los demonios, que acompañan al cielo a los que mueren sin nada que purgar, que iluminan a las almas del purgatorio acerca de la duración de las penas y de los gozos de la gloria.

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Los Ángeles nos libran de todos los males: “El Ángel que me ha rescatado de todo mal, bendiga a estos muchachos” (Gén. 48, 16).

Los Ángeles de la guarda proporcionan a sus custodiados innumerables beneficios espirituales y materiales: Hay una alusión en la Sagrada Escritura de la cual se pueden deducir múltiples beneficios. “No ha de alcanzarte el mal, ni la plaga se acercará a tu tienda; que él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos (Sal. 91, 10-11).

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Aclaración. Pueden deducirse los siguientes beneficios:

 

Limitación del poder de los demonios: para que no hagan a los hombres todo el mal que quisieran, sino solamente el que Dios les permite para nuestro bien.

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Ofrecimiento a Dios de nuestras oraciones

 

Iluminación de nuestro entendimiento para mejor comprender mejor el

bien que nos conviene elegir o la virtud que hemos de practicar,

Petición a Dios de la ayuda que necesitamos,

Inspiración de consejos convenientes,

Asistencia y ayuda a la hora de la muerte,

Consuelo en el purgatorio,

Acompañamiento en el cielo como ángeles correinantes.

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Otras veces los Ángeles son enviados por Dios con otros fines determinados:

 “Se puso en marcha el  Ángel de Yahvé que iba el frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia” (Ex. 14, 19).

 

“He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado” (Ex. 23, 20).

 

 “Enviaré delante de ti un Ángel y expulsaré al Cananeo, al amorreo, al hitita, al perizita, al jivita y al jebuseo (Ex. 33, 2).

 

 “He aquí que yo envío a mi mensajero a allanar el camino delante de mí”(Mal. 3, 1). “Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José” (Lc. 1, 26).

 

 “El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los agentes de la iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego” (Mt. 13, 41).

Fuente:Selección de citas de Enrique Pardo Fuster
Recopiladas y corregidas por José Gálvez Krüger

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