mayo 10, 2021

Mi alma se vio a sí misma…

Mi alma se vio a sí misma…

Me pareció estar en un teatro cuando en el salón de pronto se apagan las luces… el telón se mueve lentamente, y se abre una escena apocalíptica: ¡La escena de mi vida!… Mi alma se vio a sí misma… como en un espejo. Vi las gracias pisoteadas desde mi niñez hasta el último «No» frente a Dios. Me vi cual asesino, a cuyo proceso judicial estuviera presente la víctima innegable que él degolló. ¿Arrepentirme?… ¡No, nunca!… ¿Avergonzarme? ¡Por ningún motivo!… Sin ver a nadie sentía la mirada de Dios sobre mí… ¿Qué hacer? Lo único que se me ocurrió fue «huir». Como Caín se alejó corriendo del sitio donde estaba el cadáver de Abel…, así mi alma huyó de aquel otro lugar fatídico.

Este fue mi juicio particular… Oí la voz del juez divino o su sentencia fulminante de: «Apártate de mí…» Y entonces mi alma, cual llameante ascua de azufre ardiendo, descendió al lugar de tormentos eternos.

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